Reporte: The Follower Factory

 The Follower Factory - The New York Times
Por Nicholas Confessore, Gabriel J.X. Dance, Richard Harris y Mark Hansen.





    Es escalofriante pensar en la banalidad y normalización de la compra de cuentas falsas (identidades falsas) en internet, sólo para tener más seguidores, interacciones o reacciones y de esta manera poder sentirse “alguien” o más importante  en el mundo digital. Es un tema que sin duda se va empeorando con el paso del tiempo, a pesar de que algunas plataformas ya hayan tomado algunas medidas para detener esta sobreabundancia de usuarios falsos; y más en la actualidad, que debido a la pandemia la tecnología y el internet de las cosas se ha vuelto parte de nuestro día a día para estar comunicados. 


    No se puede vender y comprar imágenes falsas, es dañino para toda la comunidad de internautas. Así mismo, si bien las empresas de redes sociales tienen ganancias monetarias con la cantidad de usuarios que tengan y las posiciones, sin importar si son reales o no, también se necesita un cuidado hacia aquellos cibernautas que sí son reales, pues, puede haber suplantación y robo de identidad, datos, contraseñas, entre más por mencionar, perjudica directamente al consumidor quien ha depositado plenamente su confianza en que nada malo le pasará al estar en las redes sociales, ¿dónde quedaría la ética profesional? 


    También, nosotros debemos ser más cuidadosos con el manejo de nuestros datos y evitar caer en la tentación de querer tener más seguidores o reacciones de una mala manera, contratando empresas que sólo fabrican “bots” o “usuarios fantasma” para lograr su cometido, porque no sabemos quién estará detrás de cada cuenta o a quién le robaron su identidad para poder darnos el número de usuarios que deseabas, detengamos a pensarlo de forma racional y cuidadosa, a nadie le gustaría que crearan una cuenta falsa de algún familiar, amigo o incluso de si mismo, porque tanto pondría en riesgo tu vida real, como podría perjudicar tu imagen en el ciberespacio. 


    Por lo tanto, debemos actuar correctamente, lo que sucede en las redes sociales no sólo se queda ahí, hace peligrar la identidad y creencias de los demás en la vida real. A pesar de que se intente aminorar el problema, cada uno debemos ser conscientes y prudentes de lo que consumimos en internet, ya que si bien disfrutamos de esos “seguidores”, “compartir”, “me gusta”, “me divierte”, “me importa”, entre otras -varias- reacciones, no sabemos a dónde podríamos parar, puede ser que al comprar un par de seguidores, significa que entrelíneas tú también estás prestando tu identidad para que creen cuentas basadas en tus datos, sin que lo autorices.  Por otra parte, hay que recalcar que este es otro motivo por el cual las personas comienzan a desconfiar en los nuevos medios de comunicación, nuestra falta de responsabilidad en nuestro accionar digital tiene un impacto negativo en la sociedad. 


    En resumen, cuidémonos unos a los otros como hermanos del ciberespacio, pues aún sólo hemos conocido la punta del gran Ice Berg que es el internet.



Preguntas:

  1. ¿Aún existe la ética en las personas que manejan las empresas de redes sociales?
  1. ¿Cómo protegerías tus datos y los de tus familiares/amigos para que no generen cuentas falsas con ellos? 
  1. ¿Alguna vez te han robado tu identidad en el ciberespacio -o conoces- a alguien?, ¿qué hiciste -o hizo- para detenerlo?

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