Reporte. Emociones en el uso de la tecnología.

Emociones en el uso de la tecnología: Un análisis de las investigaciones sobre teléfonos móviles.





    El impacto de la tecnología en la actualidad ha llegado a repercutir severamente en el comportamiento y las emociones de las personas, ya que, a pesar de ser un lugar donde solemos refugiarnos para expresarnos y comunicarnos libremente con los demás, por otra parte también nos hemos vuelto adictos a estar conectados al ciberespacio y si no estamos en línea por mucho tiempo, puede desatar ansiedad y estrés. Es en este punto donde nos podemos dar cuenta con más claridad, que realmente hemos dejado de preguntarnos ¿qué hacemos nosotros con los medios?, para cuestionarnos ¿qué hacen los medios con nosotros?, en otras palabras, ¿qué tanto hemos permitido que los medios repercutan en nuestras emociones?


    Es aquí cuando podríamos detenernos a considerar que después de todo Marshall McLuhan no estaba equivocado cuando resaltaba que cada una de las tecnologías se convierten en una extensión del hombre, puesto que ahora parece que nos resulta casi imposible vivir sin nuestro celular o algún dispositivo que nos conecte a internet. 


    Entonces, continuando con este punto, ¿por qué nos resulta tan difícil alejarnos de nuestros móviles? Bien, es porque este cumple con dos funciones principales: como un objeto material, al ser el medio de comunicación que nos conecta al mundo y la sociedad; y por otro lado, por ser un objeto cultural, hablando de su dimensión simbólica, que son los significados sociales construidos a partir de la interacción con los demás. Por lo tanto, el celular no sólo es un medio de comunicación, también es una herramienta de trabajo, un instrumento de control o independencia, un elemento de seguridad o un símbolo de estatus. 


    Así mismo, el dispositivo móvil, responde como un componente más de la vida personal del usuario, que refleja y revela aspectos íntimos de la persona al mismo tiempo que le genera un apego o dependencia. Es por este motivo, que mencionamos a las tecnologías digitales como “tecnologías afectivas”, pues, estimulan a la expresión de emociones y participan a su vez en la constitución de la subjetividad de la persona. 


    Ahora bien, personalmente no es raro para mí pensar que en un futuro no muy lejano dependamos por completo de las tecnologías, emocional y socialmente hablando, debido a que cada día que pasa crece la necesidad por tener presencia en las redes sociales, ya sea para conseguir cualquier tipo de interacciones o reacciones que nos hagan sentirnos mejor con nosotros mismos; o simplemente para comunicarnos con los demás. De ambas maneras, altera nuestro comportamiento y no sólo eso, también estamos permitiendo que modifique nuestra propia identidad. Deja de convertirse en un sano pasatiempo, para convertirse en una obsesión, que probablemente traiga consigo más consecuencias que se salgan de nuestras manos. Hemos comenzado a depender tanto de las redes sociales, que si no demostramos quiénes somos en ellas, sentimos que no existimos.  

 Lo cual me lleva a concluir con las siguientes cuestiones.

  1. ¿En qué medida dependo de las redes sociales?

  2. ¿Soy la misma persona fuera de las redes sociales?

  3. Sin el internet… ¿Quién soy?...

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